Quedé solo con mi conciencia,
lejos de tus muslos mortales.
No fueron celos o indiferencia:
solamente causas naturales.
A veces mis ojos se confunden
y ven en ti lo que antes parecías.
Duele perder lo que nunca tuve,
vivir así con las manos vacías.
Eras y eres el antes y el después
chapoteando en un río de café.
Me ahogo en tu espuma nevada,
mis brazos estrujan tu espalda,
mis heridas sangran al revés.
Tu piel me condena otra vez.

