Negroni

Venus del jardín, duquesa de las flores.
Extraño la delicia magra de tus dones,
los melodramas, tu paleta de colores.

De nuevo el humo de las bajas pasiones,
la agenda maldita de las estaciones.
En algún lugar una mujer arde por mí
sobre las cenizas que habrías dejado tú.

Cada noche seré un amante impaciente
aunque ya no persiga el rastro de ti,
que sabes a cóctel de rosas y vermut.

Es natural que estas amargas lecciones
sean dictadas por un recuerdo marchito.
Ya no espero golondrinas sin balcones,
ni primaveras fugaces sin sacrificios.