Dedicatoria

Antiguas y esperando,
recientes y sonriendo,
no lloren como vive ella,
escapen de su encierro.

Abejas de energía,
nueces bronceando el suelo,
recojan ustedes mi ceniza
porque ahora yo no puedo,

todavía sigo ocupado
grabando mis endechas
en estas piedras de salmuera
presumiblemente marineras.

Por sus rojos, trinitarias,
por sus flores, afilé espadas de tinta
y escribí canciones, reciban entonces
estas palabras limpias, divagarias,
estas palabras limpias que sólo
saben decir sus nombres.